IV Jornadas Jacobeas UNED Sevilla – Marzo 2016 – Crónica y fotografías

 

Itinerarios culturales, arte y patrimonio en la Vía de la plata

El viernes 11 y sábado 12 de marzo de 2016 ha tenido lugar la celebración de las “IV Jornadas Jacobeas” sobre la Vía de la Plata, organizadas por el Centro Asociado de la UNED en Sevilla, con la dirección del profesor-tutor de Antropología Social y Cultural del Centro Asociado de la UNED en Cádiz, Manuel Barea Patrón.

Hace cuatro años surgió esta iniciativa, auspiciada por el Equipo Directivo del Centro de Sevilla de la UNED, en concreto las personas de su Director, Fernando López Luna, y de su Secretario, Eladio Bodas González, quienes recogieron las iniciativas y experiencias jacobeas de un peregrino caminante por la Vía de la Plata, Manuel Barea Patrón.

Estas Jornadas han mantenido el mismo esquema dual: viernes sesión de conferencias y sábado jornada caminera de una etapa por la Vía de la Plata.

En el año 2013, el primero, se recorrió la segunda etapa de dicha vía jacobea, Guillena-Castilblanco de los Arroyos. En el 2014, se continuó hasta Almadén de la Plata. El pasado desde esta localidad hasta El Real de la Jara. Y en estas cuartas jornadas, desde El Real hasta Monesterio, ya en la provincia de Badajoz.

El viernes tuvieron lugar las dos ponencias a cargo de los profesores-tutores Manuel Barea Patrón y Matilde Fernández Rojas.

La ponencia del profesor Barea versó sobre la Vía de la Plata en su vertiente antropológica, cultural y etnológica, mostrando posteriormente su experiencia como peregrino desde Baños de Montemayor (Cáceres) hasta Astorga (León), finalizando así la explicación que comenzó el año 2015 cuando expuso la Vía desde Sevilla hasta Baños de Montemayor.

A continuación, la profesora-tutora Matilde Fernández comentó en su ponencia la riqueza patrimonial y arquitectónica que atesoran los pueblos y ciudades por las que discurre la Vía de la Plata en su tramo entre Sevilla y Mérida.

Las sesiones fueron seguidas por unas ochenta personas, siendo destacable la interdisciplinariedad de los asistentes: grados de Antropología Social y Cultural, Geografía e Historia, Historia del Arte, Trabajo Social, Educación Social, etc., incluso personas ajenas a la UNED interesadas en estas actividades culturales que organiza el Centro de Sevilla.

Al día siguiente tuvo lugar la esperada jornada caminera por el segundo tramo de la cuarta etapa de la Vía de la Plata: El Real de la Jara-Monesterio.

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Escudos heráldicos de El Real de la Jara (izquierda)   y Monesterio (derecha)

Hora tercia. A las 09:00 horas partieron dos autobuses con un contingente de 81 personas, entre estudiantes, profesores-tutores y simpatizantes, hacia El Real de la Jara, localidad de la Sierra Norte de Sevilla, colindante con el término municipal pacense y extremeño de Monesterio, asentada en la vertiente sur de la Sierra Morena.

Día invernal-primaveral de marzo. Cielo azul despejado. Temperatura de 9º. Ausencia de viento. Inmejorable climatología. Hados propicios.

Entre suaves lomas adehesadas nos acercamos a El Real de la Jara. Esta limítrofe población muestra en su heráldica la cruz de Santiago, por ser los caballeros de dicha Real Orden los que la conquistaron y la repoblaron, y a los que fue cedida por Fernando III el Santo para su guardia y custodia. Su escudo heráldico muestra el castillo como evocación del que se conserva en su término municipal; y el ciervo ante la muralla, en recuerdo de la bella leyenda que narra cómo un animal de esa especie condujo a las huestes cristianas por un lugar que permitió arrebatar a los moros el castillo que defendía el pueblo.

10:30 El grupo inicia su caminar por la vereda-cordel El Real-Monesterio. Un azulejo con indicaciones “Camino de Santiago-Vía de la Plata” confirma la ruta. El castillo de El Real domina el paisaje. Data del siglo XIV, en estilo mudéjar. Una foto grupal inmortaliza el momento. También es mudéjar la iglesia de San Bartolomé.

Al cruzar el arroyo de la Víbora estamos atravesando físicamente la frontera entre las comunidades andaluza y extremeña, entre Sevilla y Badajoz, entre los términos de El Real y Monesterio. Unos saltos entre piedras sobre un leve fluir de aguas ponen la nota pintoresca y aventurera a la mañana.

Inmediatamente, el castillo de las Torres, o mejor sus románticas ruinas, coronadas de cigüeñas. Su función fue defensiva en los tiempos de fronteras, pero también de descanso para hospedaje de viajeros y trashumantes que llevaban sus rebaños por estos descansaderos.

El paisaje es espectacular. Las tonalidades verdes moteadas de los amarillos de las margaritas primaveran los campos. Vacadas, hatos de ovejas, zahúrdas de guarros ibéricos entre añejos encinares dan el tono bucólico al paisaje adehesado.

A la izquierda, hacia el suroeste, se ven las elevaciones de la mina de níquel Aguablanca, objeto de controversias en estos días (vimos una pancarta en Monesterio).

El grupo serpentea y se alarga. Los más dinámicos y atléticos encabezan la marcha. Hacia las 13:00 se llega al área de servicio de El Culebrín. Los más demorados (o “güevones”) lo hacen sobre las 13:30. Cada cual camina a su ritmo interior, el paisaje pide suavidades y lontananzas. A la derecha, la Sierra de San Roque nos ha dado cobijo y calentado la mañana, librándonos del Bóreas o viento del norte.

En las áreas de servicio LEO y el Culebrín cada cual pudo reposar, “repostar”, tomar fuerzas, refrescarse y algunos degustar el celebrado jamón de Monesterio, antes de acometer la subida final de 8 kms por los puertos de Las Marismas y de Las Cañadas por los que se accede a Monesterio. Aquí nace el río Viar, tributario del Guadalquivir.

Al iniciar la subida, entre un frondoso y umbroso eucaliptal, la ermita abandonada de San Isidro. Entre la N-630 y la moderna autovía, la senda asciende suave pero de forma continuada hacia la Cruz del Puerto. A la izquierda la Sierra de Tentudía, con los muros del Monasterio asomando, a una altitud de 1.108 m, el punto más alto de la provincia de Badajoz. Muy recomendable su visita, especialmente por el retablo de azulejos del ceramista Niculoso Pisano y por su pequeño y recoleto claustro mudéjar. Aquí se venera la Virgen de Tentudía, patrona de la comarca del mismo nombre.

Tras casi tres horas de subida el grupo se interna por las calles de Monesterio (la romana Curiga). Algunos tuvieron tiempo de sellar sus credenciales en el albergue de peregrinos, situado en la calle-carretera de la población, en su punto más alto casi frente al Ayuntamiento. Monesterio también incorpora en su escudo heráldico el símbolo de la cruz de Santiago, pues aquí hubo importante Encomienda de dicha Orden. Estamos en plena Beturia, la zona comprendida entre el Betis y el Anas, entre el Guadalquivir y el Guadiana.

Tiendas con exquisiteces gastronómicas de la comarca muestran sus viandas al peregrino.

El restaurante LEO nos ha aviado un menú decente por 12 € consistente en sopa (picadillo o pescado), carne en salsa o pescado al horno, postre, con bebidas variadas. Rápido y abundante todo. De agradecer.

Las mesas bullen de entusiasmo con las animadas tertulias sobre las experiencias que cada cual ha vivido en esta jornada caminera. Dura pero todos la hemos culminado con excelente disposición y ánimo.

A las 18:30 iniciamos el regreso. Palabras de despedida del Director de la actividad anunciando la continuidad de las Jornadas para el 2017, cuando celebraremos la “V Edición” (D.m.).

Estas convivencias no serían posible sin el entusiasmo, apoyo e implicación de personas como el Director del Centro de la UNED en Sevilla, Fernando López; su Secretario, Eladio Bodas; y su Coordinador de Extensión Universitaria, Pepe Domínguez.

Y, por supuesto, sin el apoyo masivo de los estudiantes y simpatizantes de dicho Centro, más la colaboración desinteresada de los amigos jacobeos de la Asociación “Vía Augusta” de Cádiz que desde la primera edición secundan estas iniciativas con su experiencia y se integran en el grupo universitario.

Por lo tanto, gracias a todos, así como a la profesora-tutora Matilde Fernández por su valiosa aportación académica.

 

DATOS TÉCNICOS DE LA JORNADA

Altitud El Real de la Jara: 465 m.

Distancia recorrida: 20,75 kms.

Altitud Monesterio: 756 m.

Tiempo total: 6 horas.

Velocidad promedio: 3,5 kms/h.

 

Sapere aude

(‘Atrévete a saber’)

 

Manuel Barea Patrón

Corresponsal UNED

Marzo 2016